lunes, 27 de julio de 2009

La Tierra, cada vez más lenta


Los cielos son cada vez menos azules en algunas zonas del globo, mientras que en otras la mejora de la calidad del aire aumenta el denominado “brillo global”. Además, la rotación del planeta se ralentiza.


Es el tercer planeta del Sistema Solar, contando a partir de su estrella central, el Sol. Su situación orbital y sus características de masa lo convierten en un planeta “elegido”, con una temperatura media de 15 grados centígrados, abundante agua líquida y un aire compuesto en su mayoría de nitrógeno y oxígeno, las condiciones imprescindibles para que se desarrolle la vida.

Esta esfera achatada por los polos y con un diámetro de alrededor de 12.700 kilómetros, da una vuelta completa alrededor de su eje cada 24 horas y el 71 por ciento de su superficie está cubierta de agua, sobre todo de mar, lo que le ha valido la denominación de “planeta azul” debido al aspecto que ofrece al ser observado desde el espacio.


No obstante, algunos aspectos de este apresurado “retrato robot” de nuestro gran hogar, la Tierra, podrían ser muy diferentes dentro de algunos siglos si se mantienen o incluso acentúan algunas de las tendencias y modificaciones que han sido puestas de relieve por recientes investigaciones científicas.


¿Es posible que un aire con mejor calidad y menor contaminación que desemboque en unos cielos más despejados, acelere el calentamiento del planeta?


De acuerdo a un equipo de investigadores franceses esto es posible debido al denominado "brillo global", un fenómeno que se estaría produciendo desde hace treinta años.


El fenómeno del “brillo global”, consiste básicamente en que unos cielos más despejados, más "brillantes", posibilitan que una mayor radiación solar alcance la superficie terrestre, lo que provocaría una elevación de las temperaturas terrestres.


Según un estudio de un grupo de científicos liderados por Robert Vautard, de la Comisión Francesa de la Energía Atómica (CEA), la niebla, la neblina y la bruma han disminuido en los cielos europeos en las últimas tres décadas, lo que habría contribuido al calentamiento global del planeta entre un 10 y un 20 por ciento.


Los expertos creen que este hecho podría explicar que durante ese lapso el Viejo Continente se haya calentado 0,5 grados por década más de lo previsto por los modelos matemáticos que anticipan la probable evolución del cambio climático.


Los estudiosos del CEA han analizado los datos de 342 estaciones meteorológicas, encontrando que los casos de "baja visibilidad" se han reducido de forma masiva en un 50 por ciento a partir de la década de 1970.


La principal causa de este cambio sería el descenso de la contaminación ambiental, en concreto la disminución de las emisiones de dióxido de azufre (SO2), debido al endurecimiento de las normas medioambientales europeas y al desmantelamiento de la industria pesada de la desaparecida URSS.


Cambios en los cielos


Si bien la baja visibilidad atmosférica parece haberse reducido en los cielos de Europa, no sucede lo mismo a escala planetaria.


Los datos recogidos por un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos indican que la "visibilidad de cielo claro sobre tierra firme" se ha reducido en todo el mundo desde la década de 1970 debido al aumento en los aerosoles, las partículas sólidas o líquidas suspendidas en el aire.


Los aerosoles, como el hollín, el polvo y los corpúsculos de dióxido sulfúrico, son producto de la combustión de los combustibles fósiles, los procesos industriales y la quema de los bosques tropicales en vasta zonas del globo.


"Esta base de datos es un gran paso para investigar los cambios a largo plazo en la contaminación atmosférica y correlacionarlos con el cambio climático. Y es la primera vez que hemos obtenido información global sobre los aerosoles a largo plazo sobre tierra firme para acompañar la disponible sobre los aerosoles sobre los océanos" ha dicho Kaicun Wang, líder del grupo investigador.


Estos estudios demuestran, a juicio de muchos científicos, que el clima es un proceso tan complejo que se requieren más investigaciones y a largo plazo para conocer el alcance de las modificaciones que puede experimentar.


Lo que si parece bastante claro es que el calentamiento global está ralentizando la rotación de la Tierra, aunque muy ligeramente, debido al aumento del nivel de los océanos por el deshielo de los polos, lo cual está afectando a las mareas y a las fuerzas de atracción gravitatoria con la Luna.
Lo asegura el astrofísico del Goddar Space Flight Center de la NASA Fred Spenak, uno de los mayores expertos mundiales en eclipses, para cuya predicción es fundamental un cálculo preciso de la velocidad de la Tierra en su rotación.


Otro factor


Otro de los factores que, según Spenak, está influyendo en la ralentización de la Tierra, cuya rotación no lleva un ritmo constante, se relaciona con su composición interna.


El núcleo terrestre alberga un líquido candente que provoca que en la rotación del planeta se produzcan espasmos arrítmicos, como si se tratara de "un huevo crudo zarandeado, en el que la yema se moviera repentinamente de un lado a otro", lo cual influiría en las fuerzas de atracción gravitatoria, según Spenak.

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